Danza con sensual bailarina… pero a su esposa no le gustó

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Bailar es muy estimulante, es un buen ejercicio y te hace sentir muy bien.

Quizás eso haya pensado este buen señor, que quiso mover el esqueleto un ratito.

El problema es que frente a él estaba una bailarina muy sensual.

Y el gran problema es que su esposa estaba cerca y no le gustó nada la escena.

Y se lo hizo saber de una dolorosa manera.

 

En algún lugar de Italia

No hay muchos datos de este simpático video, aunque se sabe que ocurrió “en algún lugar de Italia”, según acota el usuario que subió el video a Youtube.

Aparentemente, en una discoteca.

La escena parece transcurrir en un patio abierto y en medio de un grupo de personas se destaca una imponente bailarina, en medio de un sensual baile y bastante desprovista de ropa.

Las imágenes de YouTube muestran cómo un hombre, vestido con una florida camisa de manga corta, unos jeans, calzado deportivo de color rojo y con muchas ganas de divertirse, sale a danzar con la sensual bailarina.

El ambiente era festivo y todos alentaban el emocionado bailarín, con palmas y gritos. Otro hombre, en el centro de la pista, lo alentaba bien de cerca, alentando a todos a seguir coreando.

Pero a veces lo bueno no dura mucho y este es un caso de esos.

 

Alegría, alegría

La fiesta estaba armada: el hombre iba entrando en calor y proponía coreografías cada vez más osadas; la bailarina, por supuesto, no se quedaba atrás. Después de todo solo era diversión… ¿quién podría enojarse?

La hinchada, por supuesto, no se quedaba atrás y alentaba permanentemente.

Mientras los danzarines evolucionaban en la improvisada pista, ensayando sus atrevidos movimientos, con un alto contenido erótico, lo impensado ocurrió.

Del medio del público surgió una señora, algo corpulenta y de pelo corto, quien decididamente (y con una envidiable velocidad a pesar de su corpulencia) enfiló hacia el hombre, quien a esa altura ya parecía poseído por el espíritu de los dioses del baile (aunque no derrochaba mucha sapiencia de bailarín, indudablemente sí le ponía ganas y entusiasmo al asunto).

Sin titubear, la mujer encaró al hombre y a fuerza de manotazos y cachetadas, lo alejó de la pista de baile, entre las risas de todos los presentes, quienes hicieron una especie de pasillo por donde pasaba la pareja: ella golpeando, el protegiéndose.

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