Era considerado el niño más gordo del mundo, y no creerás cómo luce hoy

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Actualmente obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es a nivel mundial y afecta progresivamente a muchos países de todos los niveles de ingreso, sobre todo en el medio urbano. La obesidad ha aumentado a un ritmo alarmante. Se estima que en 2010 había 42 millones de niños con sobrepeso alrededor del mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países desarrollados.

La tendencia es que los niños obesos y con sobrepeso sigan siendo obesos en la edad adulta, lo que aumenta la probabilidad de padecer enfermedades a edades tempranas, como diabetes y enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades derivadas son en gran medida prevenibles, pero es un asunto al que hay que darle prioridad absoluta, como el protagonista que te presentamos en el artículo de hoy.

Arya Permana llegó a pesar 200 kilos y no podía siqueira caminar. Muy preocupados, los padres le impusieron un régimen alimenticio que le cambió la vida de manera drástica.

Corría el año 2016, Arya Permana, un niño de una aldea de la isla indonesia de Java, ya no podía sentarse o caminar sin ser asistido por otras personas porque a su corta edad pesaba unos 200 kilos. A los 10 años, lo consagraron tristemente como “el niño más obeso del mundo”.
La historia de Arya Permana, nacido en Java Occidental, se conoció en todo el planeta cuando un grupo de especialistas médicos reportaron el caso en Indonesia.

“Solo comía y dormía”, contaron sus padres al diario británico The Sun, y afirmaron que “agotaron todos sus ahorros” en “alimentarlo”.
También según la familia, comía hasta cinco porciones de carne, arroz y pescado. Su dieta se basaba casi enteramente en carbohidratos.

Hasta que finalmente, en abril de 2017, los padres drásticamente decidieron cambiar la historia al tomar medidas extremas porque ya no toleraban seguir viendo sufrir a su hijo, y quedarse con los brazos cruzados. El pequeño indonesio fue puesto en una dieta estricta restringida en azúcar y carbohidratos.

Pese a los grandes esfuerzos de los padres por cambiar su estilo de vida, los intentos fueron infructuosos y llegó a pesar 200 kilos, pero no pensaban rendirse.

Fue entonces cuando un grupo de expertos tomó el caso en sus manos y alivió el sufrimiento de Arya. Debido a su desenfrenado y voraz apetito, hasta que el menor tuvo que inicialmente que ser sometido a una cirugía. Su familia está convencida de que esa intervención le salvó la vida.

No fue fácil, pero un año después, pesa 118 kilos. Todo, gracias a una enorme fuerza de voluntad para cumplir con una estricta dieta, junto a una progresiva rutina de ejercicios.

Ahora, Arya ya no necesita que lo muevan de un lado a otro pues camina por sí mismo. Incluso, va la escuela a pie

En menos de un año, Arya bajó más de 70 kilos y ahora puede caminar a la escuela, jugar e incluso practicar deportes como los demás chicos. “Estamos muy felices de verlo llevando una vida saludable. Es muy activo y se encuentra en buen estado de salud”, afirman felices sus padres.

Por si fuera poco, Arya es capaz de correr 2 kilómetros diarios, juega fútbol y juega con sus amigos.

El impactante cambio ha sido registrado en redes sociales y medios de comunicación.

Los padres del menor, Ade y Rokayah, dicen sentirse aliviados y ansian poder seguir avanzando satisfactoriamente con el tratamiento de su hijo.

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