Tenemos buen sexo, nos llevamos bien, pero me es infiel

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Felizmente infiel

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Lo que estas investigaciones ponen de manifiesto es que las aventuras fuera del matrimonio no tienen como objetivo buscar una nueva relación que sustituya a la ya existente, que sería vista como un reducto del pasado que aún no nos hemos atrevido a dejar atrás, sino una forma de potenciar nuestra experiencia vital. Es a lo que se refiere el psicólogo Ed Diener cuando habla de nuestra aspiración a la ultrafelicidad, que puede ser perniciosa en cuanto que identifica el bienestar con conseguir el máximo posible en todos los aspectos de la vida. Según dicha lógica, aquellas personas felices que deciden traicionar a sus parejas lo hacen porque, de esa manera, viven una existencia plenamente romántica sin tener que renunciar a los beneficios de la vida en común.

“A medida que pasa el tiempo, la pasión y la lujuria parecen jugar un papel cada vez más secundario pero en peligro la estabilidad de la relación”


La desaparición del romanticismo inherente a toda relación a largo plazo suele ser una causa frecuente de infidelidad. Muchas personas se sienten decepcionadas al ver cómo la pasión desaparece pasado un tiempo en la relación, e incluso más cuando se dan cuenta de que es algo inevitable en la vida en pareja y que no depende de con quién se esté, sino de cuánto tiempo hayan pasado juntos. Es lo que se desprende el estudio publicado por la ASA: la infidelidad es una forma de recuperar la chispa perdida sin la necesidad de forzar la relación en la que se es feliz. Es lo que recuerda también el Grupo de Psicoanálisis Contemporáneo en el análisis de Infiel de Adrien Lyne publicado en Psychology Today.

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